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En Psycho Educa dialogamos sobre “Ciberpsicología,Comportamiento y Redes sociales”

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Terapia en Línea – Introducción

          La integración de la tecnología con la práctica de la psicoterapia ha sido uno de los temas actuales de mayor debate entre los profesionales de la salud mental.  Algunos de los aspectos frecuentemente observados de este debate incluyen definiciones precisas, las consideraciones éticas, la regulación, la formación, los beneficios y potenciales retos asociados con la práctica. Si bien estas discusiones y los debates continúan en la literatura académica y popular, un punto de acuerdo es que la salud mental en línea está en curso y es probable que la prestación de servicios se amplié en el futuro (Norcross, Hedges, & Prochaska, 2002).

          La Terapia en línea es un desarrollo relativamente reciente cuando se contrasta con la larga historia de terapeutas en la prestación de servicios y tratamiento a través de cartas y teléfono (Hass, Benedict, & Kobos, 1996).   Hoy en día, la mayoría de la terapia en línea se lleva a cabo a través de e-mail (Rochlen, Zack, & Speyer, 2004).  El e-mail es asincrónico en donde la comunicación no tiene lugar en “tiempo real”, sino más bien cuando los participantes tienen la oportunidad de responder a otro.  Algunos terapeutas utilizan el servicio de sitios Web que ofrecen mensajes seguros y opciones de procesamiento de tarjetas de crédito.  Otros terapeutas
simplemente utilizan intercambio de mensajes estándar de correo electrónico con los clientes.  Mientras otros psicoterapeutas en línea han desarrollado una variedad de acuerdos de fijación de precios, incluido un plan de mensaje estándar, cargos por tiempo de respuesta, o paquete de ofertas para un número e-mail.  En cambio, la asincronía es relevante en la terapia en línea dado que los pacientes prefieren respuestas inmediatas a sus problemas y no aceptan demoras excesivas en el correo (Bermejo, n.d.).

          Específicamente las conexiones de alta velocidad  cada vez son más frecuentes y se han convertido en un medio, para que los terapeutas estén ofreciendo sesiones de videoconferencia,  utilizando una amplia variedad de software disponible
y programas.  Además, la terapia en línea se produce en una variedad de formatos, pero también se utiliza como un complemento de la terapia tradicional cara a cara en el trabajo clínico (Yager, 2001).  Los profesionales de la salud mental también están encontrando formas interesantes de integrar los servicios como el utilizar pruebas en línea (Barak & English, 2002).

          De acuerdo a la literatura uno de los beneficios más frecuente de la terapia  en línea es la conveniencia y el acceso para los clientes y terapeutas.  La terapia en línea también tiene el potencial de servir a las personas con una movilidad reducida, las restricciones de tiempo, y el limitado acceso a servicios de salud mental. Además de las personas que viven en lugares remotos o de zonas que carecen de acceso a un terapeuta, hay personas que trabajan, viajan o que viven en los países donde no hay vías para consultar a un profesional de salud mental debido a las barreras del idioma.  Las personas que tienen impedimentos físicos, y las personas que los cuidan, representan otro grupo con importantes barreras al visitar a un psicoterapeuta.  También los consumidores potenciales que se sienten estigmatizados por el proceso de psicoterapia pueden ser más propensos a buscar ayuda en línea dado que la vergüenza se ve disminuida cuando no se encuentran con el terapeuta cara a cara (Mitchell & Murphy, 1998). 

          El efecto desinhibido de la comunicación en línea ha sido discutido ampliamente por los investigadores que observan el comportamiento de la Internet (Joinson, 1998).  Esto es importante porque la desinhibición en la terapia en línea puede fomentar modos terapéuticos de expresión y de auto-reflexión (Suler, 2002). Según el autor, una vez el contacto entre cliente y terapeuta se establece, surge una oportunidad para ambas partes a entrar a lo que el autor llama la zona de reflexión.  Asimismo, puede haber un mayor sentido de la contención emocional, ya que el cliente es capaz de marcar el ritmo, el tono, volumen, y los parámetros de auto-revelación (Ibid,2000).  Fink (1999) estableció que cuando las condiciones en ambos lados mejoran, el diálogo puede permitir que el cliente y terapeuta experimenten telepresencia.  Este es el sentimiento o ilusión de estar en la presencia de alguien sin compartir cualquier espacio físico inmediato.   Algunos profesionales e investigadores apoyan la terapia en línea, dado que va más allá de la distracción y los aspectos superficiales (Suler, 2008).

          Otra de las ventajas de la terapia en línea que la literatura presenta es la posibilidad de usar el poder de internet para complementar material pertinente  y de fácil acceso a los clientes.      Específicamente enlaces a sitos web, video, documentos y herramientas de evaluación son ofrecidas a través de todos las modalidades de terapia ofrecidos en línea. 

          Considerando que la terapia tradicional tiene lugar en la oficina del terapeuta, lo que limita a el terapeuta a los recursos que él o ella tiene en la biblioteca, la terapia en línea siempre tiene lugar en un contexto con recursos ilimitados(Grohol, 2000).

          Las ventajas y desventajas de la comunicación médico-paciente por correo electrónico en el ámbito de la psiquiatría  y el crecimiento y popularidad que están experimentando en Estados Unidos, son motivo de debate y estudio por (Rothchild, 1997).  Algo tan sorprendente como la prevención del suicidio por email ha sido motivo de investigación e intervención por parte de Wilson  & Lester (1998) quienes fundamentaron su trabajo en un contexto/actividad de “consueling”. Ellos discuten las ventajas de una intervención en crisis mediada por correo electrónico con ejemplos del estilo de modificación requerido por este medio de comunicación para manejar este problema.       

          Un problema señalado con frecuencia en el proceso de terapia en línea por la literatura es la falta de señales visuales.  No hay acceso a los comportamientos no verbales que son innegablemente importantes en el proceso de consejería.  Esta limitación puede descartar altamente la experiencia de enfoques terapéuticos que requieren la presencia en persona (Alleman, 2002).

          Además, la terapia en línea crea un potencial de malos entendidos en la ausencia de aclaración espontánea.  Los clientes con pobre ego o tendencias paranoicas sufren la pérdida de señales auditivas y quietud visual.  Para los terapeutas que carecen de adecuada formación en el texto basado en la comunicación que implica el uso del “chat, email, message boards, instant message, blogs”, la información importante sobre el cliente puede permanecer entre líneas, con los problemas reales de evaluación y de evasión (Rochlen, Zack, & Speyer, 2004).  También la línea tradicional de evaluación y diagnóstico hace prácticamente imposible qué el clínico realice hipótesis provisionales, lo cual aumenta el margen de error (Childress, 2008). 

          Otra preocupación común es la confidencialidad de las comunicaciones y los registros de clientes.  Sin precauciones especiales, hay una serie de situaciones en materia de seguridad que median en el proceso de consejería en línea (Zack, 2004).  La tecnología tiene el potencial de mantener registros de clientes de manera más segura que los sistemas convencionales, pero sin el conocimiento de los protocolos de internet involuntariamente los terapeutas pueden afectar el riesgo de divulgación de información (Grohol, 2000). 

          Los desafíos de la terapia en línea conducen a muchos críticos a argumentar acerca de las preocupaciones legales y éticas relacionados con la prestación de los servicios de salud mental a través de Internet. No obstante los opositores argumentan acerca del otorgamiento de licencias, para practicar dicha modalidad de terapia, cuáles son los límites  jurisdiccionales, responsabilidad legal en caso de una crisis, y la conveniencia del cliente al anonimato, entre otras preocupaciones (Rochlen et al., 2004) Una manera para mitigar los problemas de la terapia en línea es tener cuidado con la apariencia de los clientes y trabajar sólo con los que podrán beneficiarse del servicio.  Aunque para la cantidad de clientes potenciales existen limitaciones que no pueden solucionarse  eficazmente mediante el uso de la terapia en línea.

          Por otra parte, la terapia en línea es ideal  para clientes ambulatorios y posiblemente ambulatorios intensivos.  Sin embargo, no es adecuado para los pacientes que están hospitalizados o que tienen graves trastornos psiquiátricos (Stofle, 2001). 

          Los temas más adecuados para incluir en la terapia en línea son crecimiento personal, alcoholismo y trastornos de ansiedad.  Por el contrario, los clientes no apropiados para la terapia en línea incluye a las personas que tienen ideas de suicidas, trastornos de pensamiento, trastorno limite de personalidad, o cuestiones médicas no vigiladas.  Así como hay algunos clientes que no pueden beneficiarse  de la terapia en línea, es importante que los terapeutas consideren qué servicios deberían proporcionar Stofle (2001).

   Estos terapeutas deben estar familiarizados con los ordenadores y la comunicación a través de texto.  Aunque los atributos de la personalidad y el éxito de los terapeutas en línea no se han estudiado, requiere que sean flexibles, pacientes y creativos.  En este sentido (Rochlen, Zack, &

Speyer, 2004) señalan que el factor más importante es que los terapeutas adquieran formación especializada, sean éticos en la práctica de la terapia en línea, ya sea a través de auto-estudio formal o talleres y seminarios.

          Otra muestra de la importancia creciente de los ordenadores y su papel en la psicología aplicada son los libros cuya temática se centra en esta área de reciente publicación: (Fink, 1999, Gackenback, 1998 y Prieto  & Kronheim, 2000).  Asimismo comenzó a publicarse en 1998 la revista “Cyberpsychology and Behavior” por la editorial Mary Ann Liebert de Nueva York. En Estados Unidos la práctica totalidad de periódicos y revistas de información general se han hecho eco de las posibilidades de la psicoterapia a distancia y por internet. Por no hablar de los múltiples sitios en internet que ofrecen aplicaciones, información e intervención psicológica por internet.

          En este sentido los autores señalan que el factor más importante  es que los terapeutas adquieran formación especializada, sean éticos en la práctica de la terapia en línea, ya sea a través de auto-estudio formal o talleres y seminarios (Rochlen et al., 2004)

Referencia: 

  1. Mitchell, D. L., & Murphy, L. M. (1998). Confronting the challenges of therapy online: A pilot project. Documento presentado en la reunion de la Seventh National and Fifth International Conference on Information Proceedings of the Seventh National and Fifth International Conference on Information. Victoria, British Columbia,
  2. Rochlen, A. B., Zack, J. S., & Speyer, C. (2004). Online Therapy: Review of Relevant Definitions, Debates, and Current Empirical Support. Journal of Clinical Psychology, 60(3), 269-283.
  3. Hass, L. J., Benedict, J. G., & Kobos, J. C. (1996). Psychotherapy by telephone: Risks and benefits. Professional Psychology: Research and Practice, 27, 154-160.
  4. Bermejo, A. Eficacia y aplicación de la terapia cognitivo-conductual vía internet. Recuperado el 28 de octubre de 2008, de Psicología Online Web Site: http://www.psicologiaonline.com/ciopa2001/actividades/17/index.html
  • psychopr says:

    Es mas amplia la cantidad de citas que aparecen sobre el tema

    February 22, 2010 at 9:05 am
  • Yanira (yanira_98) says:

    Muy buena revisión de literatura para los que somos novatos en el tema.

    February 21, 2010 at 3:00 pm

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